jueves, 20 de octubre de 2011

La madre de Secundina

Tabamos di camino al mercao, a primera hora pa montar rapido le tenderete. Ibamos apiñados como ratas de alcantarilla en su viejo Ford ( ya se que no se pueden disir marcas en interne). Nos turnemos pa condusir y mientras tanto yo leia mi libro de cuaderno "Rubio".  Aquella mañana acontesio argo mu bonito, la madre de Secundina me arregaló un libro di recortables. Mi fui a mi chabola con aquel tesoro como quien roba unos malacatones pa devoralos...
La debo mucha obligasion a la madre de Secundina.

5 comentarios:

  1. cuanta ternura!!!!
    viva la madre de Secundina!!!
    vivan las madres abnegadas, las madres tiernas, las madres trabajadoras, las madres incansables, las madres cariñosas
    ay! vivan las madres

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  2. Antón, me gusta mucho el giro que le has dado a tu literatura, creo que se te dan mejor los relatos de aventuras que la poesía, enhorabuena!!

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  3. Ay, los Rubio, yo siempre me los he tirao, a tolos Rubio, a tolos hermanitos, que eren cuatro mozacos bien plantaos, en la era junto al pantano de valdepeñas que plantemos una vez el campamento pa to un veranete. Qué grande eres Antonio como te quiere toldol mundo que ere ma bueno que un filete de ternera buena. Pidele a Dios mucha salu pal señor Ovidio que te a ayudao tanto a encontrar tu bocacion

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  4. tu tienes que ser la Sole o la Lore, qui lo se porque das muchos datos. un besazo guapisima qui ya tengo ganas debete.
    Antón el Gitano

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  5. No se lo que son los malacatones, pero seguro que los sabes preparar con mucho amor y estarán todos muy muy ricos. Que mujer tan entrañable tiene que ser esa madre Secundina, yo colaboro habitualmente con las Hijas Esclavas de Jesús, que se dedican a la dura labor de recauchutar ruedas de camión, un poco como medio de vida y mucho por penitencia, que todas las alli presentes fueron grandes pecadoras.

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